Archivo Pedagógico Cossettini. IRICE-CONICET. Ocampo y Esmeralda. Rosario, Santa Fe. Te: 54 341 4821769/ 70.

16-11-11 | 15:17:17 | Breve relato del encuentro en el Seminario-Taller de formación docente.

AMSAFE DPTO. SAN MARTIN) En una mañana fría, un 2 de Julio, viajamos hacia Cañada Rosquín, ciudad que no conocíamos, para encontrarnos con un grupo de maestros compañeros. Nos convocaba la bella tarea de llevar la experiencia pedagógica de las Hermanas Cossettini transportada, entre imágenes y palabras, dentro de una valija viajera. En el camino la única parada que realizamos durante el viaje desde Rosario, fue en Centeno. Bajamos a tomar un café y allí conversamos con un Señor que vendía flores. Al transmitirle hacia dónde íbamos, nos contó sobre León Gieco y su familia, oriundos de Cañada Rosquín, su Ciudad natal. En ese momento no reparamos totalmente en lo conversado, pero cuando volvimos al colectivo y compartimos, nuestras impresiones, pudimos darnos cuenta de la importancia de encontrarnos con alguien del lugar, quien nos diera referencias que ampliaran nuestro saber. A veces en nuestra tarea docente, aula adentro, perdemos de vista el lazo de “lo cotidiano vital donde se encuentra el conocimiento, punto de partida de todo aprendizaje del mundo social”, al decir de Olga Cossettini. Cuánto nos hubiéramos perdido de no haber compartido con otro el saber y las dudas. Llegamos a Cañada Rosquín, nos esperaban Graciela y Raúl. Ellos nos condujeron hasta el lugar del encuentro. Allí se encontraban los compañeros de distintas localidades del Dpto. San Martín. El salón era pequeño, para los 46 participantes, pero el calor de estar juntos nos confortaba contra el frío de un espacio más amplio. Nos saludamos, y luego propusimos tomarnos unos minutos para, por pareja conversar en relación a tres preguntas: ¿Cómo me llamo?, ¿Qué me hace feliz?, ¿Qué me gusta de la Escuela? Y la posibilidad de hacer una pregunta espontánea. El pequeño salón se lleno de voces donde surgían conversaciones bulliciosas, entusiastas, alegres, algunas parejas recurrían al lápiz y al papel para registrar los datos que se transmitían otras concentradas en la conversación, se dejaban llevar a través de la oralidad. En la puesta en común se dieron ciertas características comunes en relación a la pregunta ¿Qué me hace feliz?, mayoritariamente la felicidad se vinculó a la familia. En cuanto a ¿Qué me gusta de la Escuela?, de lo que más se habló fue sobre el trabajo con las compañeras, el cumplimiento de la tarea realizada con los alumnos. Es interesante resaltar aquí, a partir de analizar la experiencia pedagógica de Olga Cossettini, tarea que nos convocó, una frase que dijera Leticia: “A nosotras, la educación nos dio una vida plena, una plenitud que viene de ver que fuimos capaces de contribuir a la felicidad, el crecimiento y la autonomía de los demás”. ¿Se ha perdido la noción de la función social en la tarea educativa? ¿Qué transcurrió históricamente en la vida pedagógica de esa institución Cossettiniana que logró la plenitud en el encuentro con el otro? ¿Qué acontece en nuestras instituciones? Cerramos las cortinas, nos disponemos para ver el video documental, “La Escuela de la Señorita Olga” realizado por Mario Piazza. El video comienza con entrevistas a niños/as, jóvenes y adultos haciéndoles preguntas sobre la educación, a raíz de escuchar la respuesta de una joven : “ la escuela primaria sirve para entrar a la secundaria, la secundaria para entrar a la universidad y la universidad ya no se para que sirve” muchas nos reímos al escuchar el comentario de la adolescente, tal vez como escapa a la verdad contenida en sus palabras. Surge preguntarnos: ¿Para qué sirve la escuela hoy? Y la palabra “sirve” conlleva en si toda una idea que puede vincularse al servicio, en tanto empresa que ofrece un bien de consumo y ya no a una tarea de formación que tiene en sus manos, el traspaso generacional de los valores más importantes de nuestra sociedad. Olga dice explicando la tarea realizada en la Escuela: “El análisis social determina el amplio campo del contenido total. El estudio de las fuerzas propulsoras de la civilización contemporánea y su desarrollo y tendencia, junto con el conocimiento del aprender y el desarrollo del niño/a, pueden ofrecer una visión orientadora, segura, de la dirección en que se debe mover continuamente la actividad del alumno, la discusión de la clase.” Entonces ¿Cómo formularíamos la pregunta? La adolescente respondió contando la sucesión de certificados recibidos en cada uno de los niveles que habilita para ingresar al siguiente. La escuela tiene muchos significados, títulos que habilitan un saber, espacio de socialización, alfabetización, cultura, valores, ciencia. Olga Cossettini, junto a las docentes que la acompañaban, pensaron de la educación como: “formar capacidades que ponen al Hombre en condiciones de desenvolverse como individuo y como ser social, dirige las actividades del ser que educa hacia la totalización de valores, prácticos, formales e ideales.” Luego de ver el video compartimos el almuerzo. Al regreso, formados en subgrupos observaron los distintos materiales que contiene la Valija. El asombro llega a partir de los cuadernos de alumnos, de la mano de la letra, la caligrafía, los dibujos, los colores, el contenido de lo escrito, la auto-expresión creativa. También de la vivencia plasmada de lo cotidiano en el Diario del Maestro, la soltura en la expresión, la observación y conocimiento acerca de cada alumno. Frente al asombro, preguntamos: ¿Por qué creen que se daba ese modo de producción? ¿Por qué hoy no sucede? Se concluye que : “los alumnos de hoy no son aquellos”, las hermanas Cossettini, realizaron su experiencia entre 1935 y 1950, recordamos la crisis mundial del año 30, el trato dado a los niños en esa época, la visión sobre la niñez, la represión también física hacia los niños, la 2º guerra mundial. “Los padres no acompañan”, era una época de gran desocupación y analfabetismo, esta escuela incluía a los padres, a la comunidad, organizando “misiones culturales” que le daban al trabajo y aprendizaje del niño un sentido para la vida socio cultural. “La planificación docente hoy es técnico burocrática”, se guarda no se comparte con otros, los docentes en la Escuela Carrasco estudiaban en las plenarias, reflexionaban, discutían y compartían su quehacer, había una planificación anual institucional para cada disciplina, luego la libertad intelectual-creativa de cada docente era potenciada por la dirección de la escuela para el bien común, se trabajaba cooperativamente. De aquel tiempo hasta hoy se impusieron muchos cambios en los programas escolares, según cada gobierno y/o dictadura, las editoriales producen las actividades a desarrollar en las aulas cambiando año a año, los salarios docentes siempre fueron magros y se siguen devaluando, aumenta la población y no aumenta la creación de cargos. “Las Salidas” su escuela era abierta, en las misiones salían a la plaza a dar funciones artísticas, exponían temas de investigación realizados por los mismo alumnos. Hoy la legislación y el bombardeo televisivo acerca de la inseguridad llevan al encierro. “No estaban casadas”, el contrato sarmientino imponía como condición no casarse, ya para los años 30 los movimientos feministas avanzaban en la idea de que no solo en el casamiento para conformar una familia, se encuentra la realización de la mujer. La comparación a partir del asombro, ¿Son argumentos válidos para fundamentar la práctica docente de hoy? Finalmente se comparten planificaciones, hechas por docentes de aquella escuela y de hoy, se buscan diferencias y luego se hace una puesta en común. La admiración hacia la experiencia Cossettini es indiscutible, algo se desprende de ella que la convierte en ideal y como ideal en algo lejano y casi imposible, como si hubiera sido hecha por seres de otro mundo. Cabe aclarar que no fue la única en aquella época, hubo todo un movimiento de renovación en educación que se llamó Escuela Nueva. En aquel momento la sociedad también tenía muchas dificultades, y el sistema educativo tampoco era el esperable, sin embargo experiencias renovadoras, creadoras, movilizadoras, formas de ver al otro y de ser con el otro pudieron pensarse y llevarse a cabo. ¿Qué impide realmente hacerlo hoy? ¿Todo tiempo pasado fue mejor? ¿Quiénes lo hacen mejor? Repensemos ritos instalados en la escuela, saludo, formación en fila, utilización de la fecha, empleo de materiales, cuadernos, manuales, pertenencia de lugares, de objetos, de producciones. Creemos que lo más asombroso de esta experiencia es ver que esas docentes pensaron su práctica, se pensaron con otros a diferencia de hoy que nos piensan otros. Aquellas docentes se pensaron por fuera de lo impuesto, se pensaron en una vida rica, plena para ellas y los otros. ¿Cómo pensar nuestro hacer en la tarea que emprendemos cotidianamente con otros? Estos interrogantes y todos los que puedan surgirnos, serán parte de seguir adelante en esta búsqueda que emprendimos en este encuentro, que viene de tiempo atrás y que busca proyectarse hacia el futuro… GRACIAS POR COMPARTIR ESTE INTENSO DIA, SALUDOS CORDIALES

Vanesa Baltieri - Marisa Lanteri

16-11-11 | 15:18:13 | Breve relato del encuentro en el Seminario-Taller de formación docente.

El relato se titula como "breve"... sin duda es breve, debe serlo por la tiranía del tiempo a que los lectores debemos ajustarnos, pero nada breve son los pensamientos que surgen y se multiplican en cada párrafo. Me gusta que sean dos maestras jóvenes y con trabajo en el aula quienes protagonicen el encuentro. Muchos interrogantes, preguntas cuyas respuestas no son claras de parte de los asistentes. Se evidencia la cantidad de excusas para no poder implementar ciertas acciones creativas en el aula: inseguridad, "los niños y los padres" no son los mismos - me permito acotar que los maestros tampoco - programas, cambios de políticas, estado civil, magros sueldos, las editoriales que producen las actividades a desarrollar cambian año a año. Acepto la invitación a repensar ¿qué impide realmente hacerlo hoy? pero antes me gustaría profundizar en qué escuela estamos pensando, en qué modo de organizar la tarea y sobre todo cómo nos sentimos en la piel de Maestro. Maestro con mayúscula como proponía Leticia escribir siempre este sustantivo común ¿común?... Vanesa y Marisa, gracias por dejarnos viajar con ustedes en esa fría mañana de julio. amanda_paccotti@yahoo.com.ar

Amanda Paccotti

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